
La naturaleza está llena de pinceladas sorprendentes, solo hay que mirar un poco, a cada paso un “cuadro” nuevo, impresionista, lleno de colorido, como este chinche del escudo de tonos avasalladores.
"Cayó un trozo de arco iris,
de dos cielos y una estrella,
posó su velo en las ramas,
y aterrizo entre las hierbas.
Lució su bello vestido,
olió aroma de los cedros,
dejó prendidas las flores,
y derrotó al duro invierno.
Hizo estandarte su capa,
de dormida primavera,
fue escudo de nueve soles,
y cómplice de tormentas".

de dos cielos y una estrella,
posó su velo en las ramas,
y aterrizo entre las hierbas.
Lució su bello vestido,
olió aroma de los cedros,
dejó prendidas las flores,
y derrotó al duro invierno.
Hizo estandarte su capa,
de dormida primavera,
fue escudo de nueve soles,
y cómplice de tormentas".
